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 La influencia del ejercito chileno en America Latina.

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PillanFAH
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MensajeTema: La influencia del ejercito chileno en America Latina.   Vie 28 Mayo 2010, 18:30

Roberto Arancibia Clavel, La influencia del Ejército chileno en América Latina 1900-1950. Centro de Estudios e Investigaciones Militares, CESIM, Santiago,

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Es conocida la influencia ejercida por las misiones militares europeas y, más tarde, de los Estados Unidos en la modernización de los ejércitos de las naciones sudamericanas. En el caso de Chile, el tema ha sido trabajado en su tiempo por Frederick Nunn y en 1999 por Holweg y Sater, los que llegaron a la conclusión que el modelo prusiano aplicado en el Ejército chileno distaba mucho de la eficiencia del original.
No obstante esta percepción negativa, el Ejército de Chile fue un modelo para sus congéneres en otros países de Latinoamérica. Dicha influencia es el objeto de estudio de este libro del general Arancibia, que corresponde al trabajo de su tesis de doctorado en historia en la Universidad Católica de Chile.
Un par de temas previos, abordados en el capítulo primero, son la profesionalización de la actividad militar en Europa durante el siglo XIX, particularmente en Francia y Alemania, y las amenazas externas e internas que enfrentaban los países de América latina en el mismo período. Frente a la necesidad de precaver contra dichas amenazas, las naciones de la región tornaron sus ojos a Francia para la modernización de sus ejércitos, conforme ocurría en el ámbito de las ciencias, las artes, la literatura y la moda. Esta influencia perduró, aunque con menos fuerza, aún después de su derrota en la Guerra Franco-Prusiana de 1870.
En Chile, el modelo francés se mantuvo hasta la Guerra del Pacífico.

No obstante el buen resultado final, el conflicto dejó a la vista las deficiencias de la organización militar chilena, cuyo Ejército en los decenios anteriores solo se enfrentaba a la extensión y consolidación de la frontera de Arauco. De ahí la contratación de instructores militares alemanes y el envío de oficiales chilenos a ese país a partir de la década de 1880. Si los resultados no fueron todo lo que era dable esperar, según reconoce el autor, no es menos cierto que el Ejército chileno experimentó un visible cambio, no solo en los nuevos uniformes y el son de marchas alemanas perceptibles en las paradas militares, sino también en la organización interna, los programas de estudio, la proliferación de manuales y reglamentos y la implantación de una carrera profesional que debía poner a los oficiales al margen de los favoritismos políticos, aspecto este último destacado por el autor.
El atractivo de este "modelo militar chileno" para otros gobiernos del continente no radicaba solo cómo se asimiló la influencia alemana, sino también en la estabilidad del Estado chileno y "la capacidad de su gente y de sus militares". Incidieron también, al menos en el caso de Ecuador y Colombia, consideraciones de política internacional. La conveniencia del acercamiento era recíproca.

La presencia de oficiales chilenos en esos países debía afianzar los lazos de amistad entre ambos, una consideración no menor para Chile si se piensa en el delicado estado de nuestras relaciones con el Perú en las primeras décadas del siglo XX a raíz de la llamada cuestión del Pacífico.
El general Arancibia limita su estudio a las misiones militares chilenas en Ecuador, Colombia las hubo también en otros países, como ser Venezuela, Honduras. Sin embargo, el estudio de estos casos presenta suficientes elementos en común para apreciar sus características y algunas de sus contradicciones. Uno de los primeros temas que aborda es la forma en que se realizaba la contratación de estas misiones Si bien la solicitud y la selección se hacía por conductos oficiales, los participantes eran contratados personalmente por los gobiernos en condiciones económicas relativamente favorables y conservaban su posición en el escalafón militar chileno. Tal como sucedió con los instructores alemanes en Chile, los oficiales chilenos en los países estudiados concentraron sus esfuerzos en la formación de los oficiales y suboficiales, ya a través de la modernización de la respectiva escuela, ya mediante la creación de cursos de estado mayor. Al mismo tiempo que elaboraban los textos y reglamentos necesarios, tomando como modelo los usados en Chile. Por la información que nos entrega el autor, resulta evidente que trabajaban duro para ganarse su sueldo.

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El servicio en el extranjero traía consigo otros riesgos para nuestros oficiales. La prescindencia del Ejército en la vida política de Chile era uno de los atractivos que presentaba nuestro modelo militar para los gobiernos que contrataban las misiones. Se esperaba que los oficiales mantuvieran una estricta neutralidad frente a los conflictos internos, pero también debían apoyar al gobierno legalmente constituido. Estos principios, ambos muy loables, podían resultar contrapuestos, y al menos en el caso de un oficial se hubo de poner término a su contratación luego de una sublevación exitosa. Aunque el autor no se adentra demasiado en el tema, sospechamos que solía resultar difícil mantenerse absolutamente al margen de la política interna, si pensamos que los oficiales se integraban a la vida social del país y varios de ellos contrajeron allí matrimonio.

La situación de privilegio de que gozaban en el país solía suscitar envidias y resquemores, alentados en algunos casos por influencias externas que veían con malos ojos el ascendiente que lograban los chilenos, y que se manifestaban en críticas a través de los medios de prensa. Aunque recibían el apoyo de las autoridades de gobierno, el honor militar quedaba resentido.
El autor hace ver que las misiones militares chilenas fueron precedidas o sucedidas por instructores de otros países con mayor poderío militar y que aquellas salen bien paradas en las comparaciones efectuadas en los países receptores.
Dice mucho que, no obstante la creciente influencia militar de los Estados Unidos en la región durante y después de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Ecuador haya solicitado el envío de profesores chilenos (entre ellos el mayor Augusto Pinochet) para la reapertura de la Academia de Guerra del Ejército en 1955 y que, pocos años después, Colombia haya solicitado a Chile el envío de una misión militar ecuestre.
Para su investigación, el autor ha consultado archivos y publicaciones de Ecuador, Colombia , además de los repositorios documentales chilenos, prensa periódica y una amplia bibliografía, complementada con algunas entrevistas a los actores de los hechos que narra. Por la propia formación del autor, prima la perspectiva militar del tema, no obstante el propósito de insertarlo en un contexto más amplio. Esto se manifiesta en la manera como se ha estructurado el trabajo y también en las conclusiones. Lo anterior, empero, no resta nada al valor de sus aportes y al interés general del libro que se lee con facilidad.


JUAN RICARDO COUYOUMDJIAN. :chileno:

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MensajeTema: Re: La influencia del ejercito chileno en America Latina.   Dom 07 Ago 2011, 12:21

Las Misiones Militares Chilenas en L.A

La expansión indirecta de la ciencia militar alemana en América del Sur: La cooperación militar entre Alemania y Chile y las germanófilas misiones militares chilenas en los países latinoamericanos (1885-1914)

El representante diplomático de la Alemania Imperial en Chile, el embajador Erckert, en su carta del 29 de diciembre de 1911, escrita al Canciller del Reich, Bethmann Hollweg, da una reseña notable sobre a qué países latinoamericanos mandó el Ejército chileno misiones militares y qué países del subcontinente mandaban a sus cadetes a la Escuela Militar de Santiago y a diferentes regimientos chilenos.[1] Cuando este resumen-informe fue escrito, Chile ya había obtenido una experiencia de más de diez años como el maestro de los ejércitos latinoamericanos.

El primer país latinoamericano fue Paraguay, que envió a sus oficiales a Chile, ya en 1897, para instrucción y perfección.[2] La primera destinación de la misión militar chilena en 1899 fue Ecuador, el que, por ejemplo, en 1905 envió ya a 30 de sus oficiales a la Escuela Militar de Santiago.[3] En 1903, El Salvador recibió una misión militar chilena.[4] En 1904 - según el informe de uno de los cruceros de la Marina Guerra de Guillermo II, del SMS "Falke", en Nicaragua, en la Escuela de Cadetes de Managua trabajaba un"chilenischer Lehrmeister" [un maestro chileno].[5]

El precursor de Erckert, el embajador Reichenau, ya en noviembre de 1905 informó al "Auswärtiges Amt" que el embajador de Colombia en Santiago, el General Uribe Uribe, quien precisamente en aquellos tiempos participaba en unas maniobras chilenas junto con oficiales bolivianos y argentinos - en palabras muy calurosas reconocía y elogiaba el potencial bélico del Ejército chileno. Como resultado de la incitación del General Uribe, varios jóvenes colombianos - entre ellos los dos hijos del embajador también - fueron estudiantes de la Escuela Militar y de la Escuela Naval en Valparaíso. Las últimas palabras del informe del embajador Reichenau aclaran uno de los principales motivos de la política militar chilena - estimulada por Alemania - es decir, que después de la Guerra del Pacífico (1879-1883) la principal aspiración del Palacio de La Moneda en política exterior fue el más completo aislamiento, envolvimiento y apretón de Perú, que aspiraba una revancha: "Perú está en una situación más o menos aislada contra este multilateral acercamiento amistoso de Chile hacia el resto de las naciones latinoamericanas."[6] La edición del 30 de diciembre de 1905 de El Mercurio chileno lanzó la noticia: "Se dice que el Gobierno de Colombia jestiona ante el nuestro país por intermedio de su Encargado de Negociones la contratación de varios oficiales del Ejército y la Armada que serían llevados a Bogotá y Cartajena, con el objeto de fundar escuelas Militar y Naval".[7] Dos números seguidos de julio 1906 de la revista chilena La Prensa, bajo el título "La misión militar a Colombia" ya informó sobre los resultados finales de las negociaciones militares chileno-colombianas, cuyo resultado fue que durante ocho años , comenzando desde 1907 hasta 1915, continuamente varias misiones militares chilenas trabajaron en Colombia. Estos artículos informaron con entusiasmo el hecho de que a través de Colombia, fronteriza con Perú, Chile consiguió un nuevo "país- amigo,... que haya tomado por modelo nuestra institución militar. ...No puede ser más halagüeño para nuestro amor propio nacional la noticia de que Colombia recibirá en breve tiempo más una misión militar compuesta de oficiales distinguidos de nuestro Ejército. ...Tenemos ya instructores chilenos en El Salvador, en Nicaragua y Ecuador.[8] ...La contratación de una misión de militares chilenos envuelve para nuestro Ejército el reconocimiento del alto prestijio de que goza ante los países Americanos..."[9]

El círculo de los países arriba mencionados creció entre 1911-1912: en Guatemala y Honduras también funcionaban misionas militares chilenas. Al mismo tiempo Nicaragua también contrató una nueva misión chilena.[10] El encargado de negocios alemán en Caracas, Vietinghoff, en enero de 1914 informó a Berlín, que como resultado de las negociaciones empezadas ya en 1911, Venezuela también contrató a oficiales militares chilenos."La misión está compuesta no solamente de los oficiales del ejército, sino también de los de la marina y de la policía... La realización de este plan tiene que ser bienvenido por cuanto que en los últimos tiempos aquí muchos intentaban eliminar la influencia chilena , existente entre los soldados, y estimular al Gobierno para la contratación de oficiales-instructores peruanos. Unos meses atrás el Gobierno peruano con ese objetivo nombró también a un encargado militar junto a la Embajada de aquí."[11] (La reorganización del Ejército de Venezuela en 1914-1915 fue dirigida por el Coronel chileno McGill.)

Cuando en diciembre de 1911 el embajador Erckert escribía su informe-resumen, puede ser que partió del hecho de que el proceso iniciado en 1885 - cuando en el hemisferio occidental Chile primero contrató a un instructor alemán en la persona del capitán Emil Körner - provocó una reacción en cadena: siguiendo el ejemplo de Chile - el que en 1895 por la estimulación del General Emil Körner contrató una misión alemana de casi 30 oficiales,mientras tanto Perú invito en 1896 una mision francesa, y en 1900 Chile fue el primero en el Nuevo Mundo en introducir el servicio militar obligatorio basado en el modelo prusiano - comenzó la modernización de los ejércitos latinoamericanos en nombre de "civis pacem para bellum" y de "la paz armada".[12] Temiendo la rápida crecida de la fuerza militar de Chile y una guerra decidiendo la suerte de la Patagonia, desde 1899 Argentina también contrató a instructores alemanes.[13] Antes de 1910 La Paz mandaba a sus oficiales a Chile, pero después de esto Bolivia se convirtió en el tercer país que contrató a una misión militar alemana,dirigida por el General Kundt.[14]

Desde 1911 la propia Alemania también veía una atractiva oportunidad de mandar misiones a los países ya anteriormente "descubiertos", "preparados" por las misiones militares chilenas, y los cuales ya habían conocido indirectamente la técnica de guerra y la organización bélica alemana, propagada por los oficiales chilenos. La Alemania Imperial estaba ante la posibilidad de doblar el número de los países bajo su directa influencia militar. Entre 1911-1914 se hacían negociaciones públicas y secretas sobre qué Alemania mandaría misiones a Ecuador,[15] Brasil (tanto para el ejército como para la marina),[16] a Colombia [17] y Paraguay.[18] Esos tres países, excepto Brasil, "por la vía chilena" ya tenían una relación estrecha con la doctrina militar prusiano-alemana, y con su industria bélica. En Berlín, en el "Kriegsministerium" fue justificado considerar el trabajo de las misiones chilenas - pensando en el entonces atraso militar de los países referidos - como un período necesario, inevitable de transición, una "etapa de preparación" como antesala para una futura misión alemana. De los cuatro países elegidos, al final sólo a Asunción llegó una misión alemana en 1914. (Verdad, que aun en noviembre de 1913 negociaron sobre que allí también contratarían a una misión chilena.) El hecho determinante por el cual Paraguay hubo madurado para la directa aceptación de una misión alemana, fue el hecho que mandaba a sus oficiales a Chile durante más de diez años. El embajador Erckert todavía en noviembre de 1911 informó sobre el envío de 3 oficiales paraguayos a Santiago (ese número en diciembre aumentó a 10). "El arte militar alemán otra vez por la vía chilena se extenderá en Paraguay."[19] Brasil, aunque después de 4 años de postergación, rechazó el plan de recibir una misión alemana, entre 1910-1912 envió a 18 oficiales brasileños a Alemania para un curso de perfeccionamiento.[20]

Pero Alemania no se afligíó por el hecho de que en 1911 (y después en 1913, cuando otra vez surgió el plan)[21] no logró atraer a Ecuador bajo su directa influencia militar, porque con el papel de sustituto de Chile, mejor dicho, con la nueva contratación del Mayor Cabrera en diciembre de 1911, que entre 1901-1905 ya había trabajado en Ecuador,vio asegurado allí no solamente los intereses chilenos, sino los alemanes también. Uno de los documentos más importantes de la frecuente correspondencia entre el consulado alemán en Quito (que entonces fue sometido a la embajada alemana en Lima) y Berlín, referente a nuestro tema, es del 5 de diciembre de 1911. El cónsul alemán en Quito, Rohland, en su carta al "Auswärtiges Amt", marcada "vertraulich" [reservado], escribe que "no tenemos ninguna razón para preocuparnos por el desarrollo de los asuntos de esta manera. ...Incluso una fuerte misión alemana ... por las peculiares condiciones militares y políticas del país se encontraría con dificultades especiales." Él y el embajador chileno, Eastman, llegaron a la conclusión de que "el mayor interés de Alemania y Chile es no dejar a los oficiales franceses entrar aquí (a Ecuador -F.F.) y asegurar para nuestra industria los pedidos de armas. En círculos profesionales de aquí se mantiene unánime la opinión según la cual franceses - como instructores del Ejército ecuatoriano - están fuera de cuestión por el antagonismo entre Ecuador y el Perú, el cual, como se sabe, ya hace bastante tiempo (desde 1896 - F.F.) trabaja con oficiales franceses. La invitación de oficiales chilenos tampoco tiene que suscitar inquietud en cuanto a los pedidos para armamento. En la compra de nuevos equipos de guerra naturalmente ellos serán los consejeros adecuados del Gobierno ecuatoriano, por cuanto Chile en el caso de una guerra contra el antiguo enemigo (Erbfeind) común para los dos, está interesado en que las armas y munición de las tropas ecuatorianas se ajusten a las chilenas no solamente en su calidad, sino también se amolden al uniforme armamento del ejército chileno, como resultado de eso (Chile) con disimulo influirá en la concesión de los pedidos de Ecuador. Como el señor Eastman me aseguró de manera «estrictamente confidencial» (streng vertraulich), los oficiales de la Marina chilena, que actualmente hacen el servicio en Ecuador, de antemano siempre se informan en Santiago si deben hacer determinadas proposiciones al Gobierno ecuatoriano. Pues, como nuestra misión militar en Chile se preocupa de que haya un pedido de armamento alemán, así, por las razones arriba mencionadas los oficiales chilenos también intentan obtener armas alemanas. En la actual constelación política de la costa occidental con toda seguridad se puede afirmar que el débil (schwache) Ecuador pretende apoyarse en el más fuerte (stärkere) Chile: mientras Chile nos compre armas, presumiblemente Ecuador seguirá siendo nuestro comprador también. En esas condiciones, es decir, mientras el trabajo eficaz de los instructores alemanes aquí tenga perspectivas desfavorables, no tenemos ningún motivo para lamentar la planeada invitación de oficiales chilenos."[22]

Junto a Ecuador, Colombia también reflexionaba sobre la invitación de una misión alemana a Bogotá. Von Sanden, el embajador alemán en La Paz, en diciembre de 1912 informó a Berlín que el embajador acreditado de Colombia en La Paz, Francisco Urrutia,"manifiesta interés especialmente vivo por el trabajo de la misión alemana." Urrutia pronto fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, pero antes de su partida aseguró a von Sanden, que en su país pintaría un cuadro favorable sobre la misión Kundt y "espera que su país pueda aprovechar el beneficio (Wohltat) de la instrucción militar alemana. La misión chilena que actualmente trabaja (en Colombia -F.F.) no es mala, pero sería mejor beneficiarse de las fuentes originales."[23]

Una de las posibilidades de beneficiarse directamente de la "fuente" alemana fue - como Chile lo hacía regularmente también después de la Guerra Civil de 1891 - que los países latinoamericanos, por estímulo de oficiales chilenos, enviaron a sus oficiales a Alemania por 1-2 años.[24] Por razones claras,todos aquellos países que contrataban misiones militares alemanas o chilenas, al mismo tiempo intentaban conocer directamente al ejército elegido como modelo. Para los países latinoamericanos, Chile - comparándolo con un envío a Alemania - tenía unas ventajas, las cuales tenían un peso mayor cuando se decidía al país extranjero a donde serían enviados sus oficiales para perfeccionarse. Considerando la situación financiera - en aquellos tiempos frecuentemente caótica, catastrófica - de los países latinoamericanos interesados, los gastos totales (viaje) de un envío a Chile eran considerablemente más favorables que los gastos de una estancia durante varios meses en el Viejo Mundo. (Las mismas misiones chilenas también eran más baratas que las alemanas, en parte porque los gastos del viaje de ida y vuelta en el caso de las misiones chilenas eran mucho menores, y los cubría siempre el país receptor.) El no conocer el lenguaje militar alemán también hablaba en favor del país andino, además, como Chile carecía de una propia industria militar desarrollada, las relaciones estrechas establecidas con Chile no significaban automáticamente que el país interesado tuviera que aumentar bruscamente sus gastos militares, mientras que con una relación más estrecha con Alemania, se aumentarían natural y casi inmediatamente. En Berlín también estaban conscientes de lo arriba mencionado. Por eso en la cooperación militar alemano-chilena por parte alemana fue apoyado el envío de oficiales latinoamericanos a Chile para cursos de instrucción y perfeccionamiento. Además, en la Académia de Guerra de Chile dieron cursos especiales como profesores varios oficiales alemanes del Estado Mayor de Baviera y de Prusia,entre ellos el Teniente Coronel von Kiesling.[25] En julio de 1913, el"Kriegsministerium" informó al "Auswärtiges Amt" que por el incentivo de la misión chilena que trabajaba en Colombia, el Ministerio de Guerra prusiano estaba dispuesto a plantear a Guillermo II el envío de 2-3 oficiales colombianos a Alemania. Se pusieron varias condiciones para dar el permiso, entre ellas, en primer lugar, figuraba que "El Gobierno colombiano se obliga a enviar a sus oficiales para instruirse solo a Alemania y a Chile."[26]

La rápida derrota y quebranto en la Guerra de los Balcanes en 1912-13 del ejército turco, equipado e instruido por los instructores alemanes, hizo que la diplomacia alemana fuera más precabida, ya que la industria francesa de guerra intentó sacar provecho del fracaso alemán por todo el mundo. Por eso la candidatura de cada país la consideraban con mucha precaución y reserva. En caso de que el "factor de riesgo" fuera muy grande, es decir, el fracaso del envío de una posible misión alemana - tomaban la posición expectante o negativa, mientras misiones militares de Chile se tomaban la tarea de impedir la penetración y triunfo de los franceses en dichos países.

El "Kaiserlicher Deutscher Gesandter" ( Ministro del Imperio Alemán ) en Bogotá en julio de 1913 consideraba "poco propicio (wenig glücklich) el plan de enviar una misión alemana a Colombia."[27] En la primavera de 1914 la misma Colombia rechazó la idea de la invitación de una misión militar alemana, que fue recibido con alivio en los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Guerra chilenos. Representando al "Kaiserlich Deutsche Minister- Residentur"el diplomatico Kracker tuvo conversaciones con el jefe de la misión chilena en Bogotá, el Comandante Sáez, de las cuales se aclaró que Chile - teniendo a la vista sus propios intereses - lo tomaría a mal, si precisamente la contratación de una delegación militar alemana acabara con la misión chilena. "Por causas políticas, Chile le da importancia a que en Colombia se mantenga su misión militar, y el envío de oficiales alemanes acá no lo vería bien." Además de que Colombia también comenzó a abandonar la idea de la contratación de una misión alemana, el diplomático alemán enumeró dos argumentos más: "La buena y duradera cooperación con Chile está en nuestros intereses...considerando la sensibilidad de los americanos que vigilan con preocupación especialmente a Colombia,"[28] para que Berlín no insista en la idea de una misión alemana en Colombia.

Teniendo en cuenta a los Estados Unidos, ni México ni Alemania iniciaron la contratación de una misión militar alemana a México. No obstante, en la primera mitad del año 1913 hubo negociaciones -al fin inacabadas - en Santiago sobre la posibilidad de que México también contratara a instructores chilenos.[29]

Los países centroamericanos desde los principios del nuestro siglo con desesperada rapidez intentaron modernizar sus pequeños ejércitos. En las condiciones de la "política de garote" y de la "diplomácia de los dólares", relacionadas con el nombre de Theodore Roosevelt y de la "Roosevelt-Colloraly", Washington no toleraba la actividad de las potencias europeas en la región del Caribe, y menos una directa presencia militar alemana.[30] Para los gobiernos centroamericanos la única salida - si querían modernizar sus ejércitos independientemente del "Coloso del Norte" - fue dirigirse al "maestro militar de América Latina", a Chile. Antes de la apertura del Canal de Panamá, es decir, agosto de 1914, durante varios períodos misiones chilenas trabajaron en El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras.[31]

A fuerza de la cooperación militar y la peculiar división del trabajo entre la Alemania Imperial y Chile, durante los 25 años anteriores a la Primera Guerra Mundial hubo un cambio radical en la selección de modelos militares a seguir por los países latinoamericanos y en sus abastecedores de armamento. Si rayamos o con diferentes colores dibujamos aquellos países del subcontinente que en la modernización de sus ejércitos tomaron el modelo alemán, chileno o francés, el resultado que recibimos es obvio. La monopólica influencia francesa, antes dominante por toda América Latina, evidentemente se redujo ya en los primeros años del siglo XX al "enclave" peruano, el cual, por otra parte, se encontraba rodeado de los países vecinos influidos por las misiones militares chilenas. (Fue además Uruguay, que junto con Perú, insistía en el modelo galo; al mismo tiempo Brasil no contrataba misiones alemanas ni francesas.)

Hasta 1914 Chile mandó misiones militares a 8 países latinoamericanos y recibió a oficiales de 11 países. Alemania mandó misiones a 4 países latinoamericanos y recibió oficiales casi de todos los países latinoamericanos. Además, como consecuencia de esta influencia militar directa (alemana) e indirecta(chilena), es muy probable que las armas, los equipos de guerra desde el Río Grande hasta el Estrecho de Magallanes, de Ecuador a Brasil, tenían el rótulo "Hergestellt in Deutschland" [producido en Alemania]. Especialmente los cañones de la firma Krupp lograron establecer un monopolio en América Latina.

Antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial, en las capitales del subcontinente durante las fiestas nacionales las paradas militares ponían en evidencia para los diplomáticos extranjeros, en qué países trabajaban misiones alemanas, chilenas o francesas.La influencia militar alemana y chilena se veía no solamente en la adaptación de los reglamentos germano-chilenos, el uso de la técnica alemana de guerra, sino también en su apariencia exterior (en sus uniformes, pasos de parada - Paradeschritt) se amoldaban al "país modelo". El embajador alemán en Santiago, Reichenau, ya en diciembre de 1903 con orgullo informó que "el Ejército chileno en su organización interna y su apariencia externa y equipamiento más y más se convierte en la copia en miniatura del Ejército alemán."[32] Los instructores chilenos que trabajaban en el exterior, con el "Pickelhaube" ( casco de punta) sobre su cabeza, claramente aludían no solamente a la influencia chilena, sino a la indirecta y rápida expansión de la influencia militar alemana.

En febrero de 1905 el Capitán Behnke, Comandante del crucero alemán SMS "Falke", que durante varios meses navegó por las aguas chilenas y analizó detalladamente al Ejército chileno, escribió que "los reglamentos son los alemanes que fueron traducidos literalmente al español. El armamento totalmente, y el uniforme más o menos es alemán. Como curiosidad menciono que muchos oficiales chilenos se visten con ropa encargada a abastecedores alemanes porque ésta es no sólo mejor, sino más barata también."[33] En las fiestas centenarias de Chile del 18 de septiembre de 1910, la atracción principal fue la parada militar, sobre la cual el General Pfuel, jefe de la delegación especial alemana, escribió a Guillermo II que "por la gran semejanza de los uniformes podríamos creer que batallones prusianos marchan delante de nosotros."[34]

Los instructores chilenos, parecidos en su apariencia exterior a los oficiales alemanes, transformaron y "revistieron" a los ejércitos de los países receptores. En el informe anual de una revista militar alemana, en el capitulo "Das Heerwesen Colombiens, 1913" [Las Fuerzas Armadas de Colombia], se puede leer que "en 1911 por encargo del Gobierno, Díaz y Charpin, oficiales de la misión militar chilena ... propusieron las leyes militares básicas. ...(la misión militar chilena) ejerce una gran influencia en el ejército durante la instrucción de sus tropas... El modo de la instrucción de las tropas estacionadas en Bogotá, bajo la dirección de oficiales chilenos es muy bueno y sigue los principios básicos alemanes. El progreso del Ejército colombiano desde 1907 es la evidencia de que una buena organización militar es la mejor base para el desarrollo de un país. Con la modernización del Ejército desapareció la revolución en Colombia. Es importante y hay que reconocer que desde el año anterior los oficiales y soldados por su voluntad renunciaron a su derecho de voto para quedarse fuera de toda disputa política. El uniforme básicamente se parece al de la infantería bávara."[35] La misma revista en el capítulo das "Heerwesen Ecuadors, 1913" [Las Fuerzas Armadas del Ecuador] escribe que "el instructor del Ejército es el Teniente Cabrera. Gran número de los oficiales ecuatorianos recibió instrucción en el Ejército chileno. El uniforme es azul oscuro y según el corte alemán."[36]

Al mismo tiempo, las actas del "Admiralstab der Marine" [Estado Mayor de la Armada] indican que la flota alemana de Tirpitz - después de que "el cambio de guardia" se produjera rápidamente entre las fuerzas terrestres en menoscabo de los franceses - aspiraba a romper la hegemonia inglesa característica de las marinas de guerra latinoamericanas. Berlín se concentró en las marinas de los países del ABC y en sus pedidos de buques.[37] Estas intenciones primero fracasaron en Brasil, después en Argentina, donde los ingleses aunque todavía pudieron mantener su liderato, pero, por ejemplo, en 1910, después de una gran rivalidad Argentina pidió dos buques de combate tipo "Dreadnought" de 27.500 toneladas de la compañía norteamericana Fore River and Bethlehem Steel Co., y con eso se quebró la influencia ilimitada de la "Royal Navy" en las aguas sudamericanas. La "US Navy" quebró precisamente aquel monopolio inglés que en realidad la "Kaiserliche Kriegsmarine" quería conseguir. [38]

El remolino de la carrera de armamentos marítimos, empezada por Brasil, arrastró también a la Marina de Guerra chilena, que tradicionalmente dominaba las aguas pacíficas de América del Sur. Alemania centró sus esfuerzos en que los grandes astilleros alemanes del Mar del Norte o del Báltico recibieran los nuevos pedidos de Chile para dos buques de guerra. El principal apoyo en esta ambición fueron los oficiales germanófilos del Ejército chileno, y por otro lado, la generación joven de la Marina chilena. El capitán del SMS "Bremen", Goette, en su "Militärpolitischer Bericht" [Informe político-militar] del 10 de junio de 1910 analizó detalladamente las posibilidades de Alemania. "Después que Argentina encargó a los Estados Unidos sus buques de línea, y como dicen, piensa enviar a la mayor parte de sus oficiales de marina para instruirse allí, a lo mejor nosotros ya no tenemos mucha esperanza aquí. Con mayor razón me parece necesario que nosotros tengamos influencia en Chile y recibamos pedidos de allí..."[39] "El pedido de Chile que ahora está delante de nosotros, sin duda es la última posibilidad de Alemania de encontrar mercado en la América del Sur para su astillería de guerra."[40]

En septiembre de 1910 Chile se preparaba para las festividades centenarias. En las preparaciones del viaje de la delegación alemana tiene determinante importancia la carta del Canciller Bethmann Hollweg a Guillermo II,"Seiner Majestât dem Kaiser und Könige": "El Ministerio de Guerra en principio no rechaza la idea de enviar a un oficial de alto rango a las maniobras chilenas, que yo desearía apoyar por razones políticas. Tomando en consideración que en la instrucción del Ejército chileno en primer lugar participaban oficiales alemanes, es preferible para nosotros que el delegado alemán adelante a los representantes de otros países, a saber, a los de los países europeos, y ocupe el primer lugar. Por tales razones los nombres de los oficiales alemanes surgidos hay que mantenerlos en secreto, si es posible, durante mucho tiempo. Lo que concierne al envío de los buques de la Marina de su Majestad, la posición del Almirante Tirpitz es que es muy deseable para nuestra industria de construcción naval, que en las festividades en Chile, Alemania sea representada por un buque moderno. Si eso no es realizable, entonces de una vez el navío "Bremen" de su Majestad, que pronto arribará a la costa pacífica de América, podría representar a Alemania."[41]

Según las actas de los archivos alemanes -"Bundesarchiv-Militärarchiv-Freiburg", "Bundesarchiv-Koblenz", "Archiv des Auswärtigen Amts-Bonn"- de toda forma es necesario modificar la clasificación hecha por Fritz T. Epstein en su trabajo European Military Influence in Latin America, aunque escrito en 1941- que se puede leer sólo en manuscrito de 307 páginas- hasta ahora es el único trabajo que paralelamente analiza en todos los países de América Latina la influencia militar alemana, chilena, francesa, inglesa, norteamericana e italiana.[42] El trabajo pionero de Epstein sin duda tiene enormes méritos, porque como el mismo autor lo anotó, hasta 1941 no habían sido publicadas monografías globales sobre la influencia militar europea en el hemisferio occidental. En aquellos tiempos Epstein no podía conocer las materias de los archivos alemanes (y las de los latinoamericanos), por eso su clasificación en el caso de varios países no es adecuada, y a causa de las nuevas investigaciones, necesita cambiarse. La agrupación de los países, dada por él, no es del todo correcta, primeramente porque él no separó con precisión la influencia militar europea y norteamericana antes de la Primera Guerra Mundial de las décadas entre 1914-1941. La agrupación de Epstein es la siguiente:
A. "Countries with prevailing German influence”:
1. Chile 2. Argentina 3. Bolivia
B. "Countries with prevailing French influence”:
1. Peru 2. Brazil
C. "Countries with mixed influences”:
1. Paraguay 2. Uruguay 3. Ecuador 4. Colombia 5. Venezuela
D. "Countries with prevailing influence from the U.S.”:
1. Mexico 2. Central American Republics: a. Guatemala b. Nicaragua c. El Salvador d. Costa Rica.[43]

Las fuentes de los archivos alemanes - frente a las agrupaciones de Epstein - evidencian que antes de 1914 Brasil no puede ser clasificado unánimemente al grupo "B", al círculo de los países bajo influencia francesa: es decir, no se puede igualar la fuerza de la influencia francesa en Perú y la de Brasil.[44] Entre los países bajo directa influencia alemana, es decir, al grupo "A", al lado de Chile, Argentina, Bolivia, hay que incluir a Paraguay también.

El grupo "C" de Epstein necesita el mayor cambio. Según las actas de los archivos alemanes, los ejércitos de los países del grupo llamado "mixed influences" antes de 1914 realmente estaban bajo influencia chilena, es decir, en esencia bajo influencia alemana. Desde 1899 Paraguay no sólo mandaba a sus oficiales a Chile, sino que en 1913 planeaba la contratación de una misión chilena y al fin en 1914, en Asunción trabajaba una misión alemana, mientras la influencia francesa fue casi totalmente desalojada. Los ejércitos de Ecuador, Colombia, Venezuela tenían muy fuerte relación con el modelo chileno- alemán, mucho más fuerte que como Epstein lo indicó. No por último la simpatía de estos ejércitos hacia Chile y Alemania fue el hecho determinante por el cual estos países a pesar de la presión de los poderes de la Entente no se inclinaron a declarar la guerra a Alemania durante la Primera Guerra Mundial. Cuando Alfredo Hartwig en diciembre de 1917 analizaba la posición política de los países latinoamericanos, escribió que "Paraguay junto con Chile, Venezuela, Ecuador, Colombia y México, forman un grupo germanófilo (deutschfreundlichen Block)...Antes del comienzo de la guerra en Paraguay todavía trabajaba una misión militar alemana y firmas alemanas abastecían al ejército y a la policía con equipos. Así también en Paraguay el «militarismo» alemán influía favorable en el ambiente popular... Ecuador y Colombia y también Venezuela dejaron que sus ejércitos fueran transformados por oficiales chilenos y alemanes según el modelo alemán y para la Entente eso fue bastante para acusarles de germanofilia y admiración hacia el militarismo."[45]

Aunque la Marina de Chile era anglófila, “su fuerza militar terrestre más potencial de América del Sur" garantizaba la neutralidad del país, y Chile hasta el final mantenía su neutralidad e influyendo en la política neutral de los otros países latinoamericanos. El momento decisivo fue la inquebrantable simpatía del Ejército hacia Alemania, sobre el cual Hartwig escribió que "era definitamente germanófilo" (ausgesprochen deutschfreundlich).[46] "Esa actitud es comprensible. El Ejército fue organizado totalmente según el modelo alemán, por oficiales alemanes con el General Körner a cargo, y el cuerpo de oficiales ya absorbió tanto de la mentalidad alemana, que aquí ya se puede hablar de una determinada implantación que indica la formación de una tradición."[47]

Epstein en su trabajo citado, aunque mencionó que en varios países latinoamericanos trabajaban misiones chilenas, las fuentes a su disposición no le hicieron posible evaluar su papel según su significación y sus consecuencias a largo plazo para las relaciones entre Chile y los países latinoamericanos, entre Alemania y los estados latinoamericanos influidos por Chile, y la influencia de todo ese sistema de relaciones desde el punto de vista de los Estados Unidos.

Sin duda, Epstein tenía razón en 1941, cuando dijo sobre los países latinoamericanos incluidos en el grupo "D", que en ellos prevaleció la influencia militar de los Estados Unidos. Pero no tenemos que olvidar el drama histórico que las naciones de esta región sufrieron después de la guerra hispano-americana en 1898. Especialmente las circunstancias de la desmembración de Colombia y de la formación del estado marioneta de Panamá fueron un choque para los países latinoamericanos. "La cuarta frontera terrestre" del "Coloso del Norte" se trazaba ya en la zona del Canal de Panamá, mediante eso los países de la región geoestratégicamente fueron rodeados. Para buscar apoyo externo y para modernizar a sus ejércitos independientemente de los Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras contrataron misiones militares chilenas. Los oficiales de Estado Mayor chileno sentaron las bases de las escuelas militares de esas repúblicas. El mismo México también planeaba invitar a una misión militar chilena.

El prestigio militar de Chile era increíblemente grande en América Latina. Los países de la región caribeña consideraban al Ejército chileno como modelo por una parte, porque mientras éstos se caracterizaban por su caótica situación política interna, en el lejano país andino las Fuerzas Armadas fueron garantía segura de la estabilidad interna y del orden; y desde el punto de vista de la política externa los soldados chilenos fueron el apoyo de la unánime voluntad de la nación chilena. Las repúblicas de América Central y los estados norteños de la América del Sur, tomando el modelo del Ejército chileno esperaron que mediante la profesionalización de sus ejércitos dejarían de ser utilizados en la lucha política de los partidos, y serían un apoyo seguro en la protección de su soberanía nacional contra los Estados Unidos.

En marzo de 1912 en la revista "Hispania", editada en Londres, se publicó un artículo de un autor colombiano. Este trabajo, titulado "Chile y la cultura militar en la América hispana" permite echar un vistazo a cómo consideraban a los instructores chilenos antes de la Primera Guerra Mundial en los países de la región caribeña. A la vez se puede ver también, que la contratación de las misiones chilenas - aparte de los argumentos de la política interna - tenía una causa decisiva en la política externa, es decir, contra los Estados Unidos. "La última década ha dejado huella profunda en la organización militar de la América hispánica... Previsor y prudente en esto...Chile inició la transición...Tomó para la realización de su empeño, a Alemania por modelo; y con la colaboración de oficiales del Imperio germano ... efectuó una revolución que ha traspasado sus fronteras, ejercido poderoso influjo en otros pueblos, y en la actualidad constituye algo tangible de que puede enorgullecerse gran parte de la América hispánica. ...Porque las milicias chilenas son hoy motivo de orgullo para ese noble pueblo. ...Chile corresponde, es de justicia así reconocerlo la iniciativa en la cultura y organización de los ejércitos verdaderamente nacionales en América. ...A Chile corresponde toda la gloria en este movimiento cultural de las milicias, no sólo en su propio suelo, sino en otros pueblos de la América hispánica, en donde su ejemplo ha tenido imitadores y hacia donde han ido las misiones militares chilenas... Una década de la labor de las misiones militares chilenas ha traido como consecuencia un cambio radical en los puntos de vista predominantes en las Repúblicas de Centro-América y en las de la parte norte del Continente...Las milicias columbianas son hoy, merced a las transformaciones efectuadas, un triunfo del esfuerzo cultural chileno, promesa de tiempos todavía mejores; y habrán de ser, dentro de poco, motivo de orgullo muy legítimo para las misiones del pueblo hermano que fueron a llevarles los modernos conocimientos; a inculcarles, a la vez que el respeto a los gobiernos legítimos, el concepto de que el ejército no es, no ha de ser una amenaza, sino garantía de paz interna y defensor consciente de la Patria. ...Columbia acaba de decretar el servicio militar obligatorio... se debe exclusivamente a la honda y sana labor realizada en siete años por las misiones militares chilenas. ...Demuestra lo expuesto que no á humo de pajas se anota la influencia ejercida por la misión chilena en la cultura militar en hispano-América. Para Columbia, por desgracia, tardó esa influencia en hacerse sentir. No habría habido militares traidores, listos a entregar el Istmo de Panamá a la voracidad Yanquilandesa, si los oficiales de la guarnición panameña hubieran pasado por una Escuela Militar, como la establecida hoy en Colombia, bajo la dirección de una misión chilena. ...Colombia, la emprendió a raíz de la desmembración. La escuela del infortunio es la más eficaz de las escuelas. El [deber] de América es claro: Prepararse [contra] los modernos Trajanos...Roma imperial busque espacio para dilatarse en el Nuevo [Mundo]”.[48]

Antes de 1902 el principal objetivo de la política militar internacional de Chile fue impedir la guerra de revancha de un posible triunvirato (Perú-Bolivia-Argentina) dirigido contra él. Después del tratado de mayo de 1902 la posibilidad de una guerra por parte de Argentina salió de la agenda, y el principal objetivo fue el aislamiento del Perú - que aspiraba a una revancha - y el establecimiento de relaciones militares amistosas con los países fronterizos del nordeste del Perú.[49] Pero cuando la primera misión chilena en 1903 comenzó su trabajo en América Central, concretamente en El Salvador - entre los miembros de la cual estaba el Comandante Carlos Ibañez, el futuro presidente también - ya habían surgido nuevos intereses.

Con la ayuda de los documentos de la diplomacia alemana se puede seguir la rápida y preocupada reacción en Chile a los acontecimientos que ocurrieron en la región caribeña desde los principios de este siglo. Mediante las misiones chilenas que trabajaban en Centro- América y - en Ecuador, Colombia,Venezuela - en Santiago tanto el Palacio de La Moneda como la prensa muy bien y rápidamente se informaron sobre la agresiva política norteamericana, caracterizada como "política del garrote". No por último, como consecuencia de las misiones militares chilenas en los países norteños, y por la experiencia de los oficiales latinoamericanos que llegaron a Chile de estos países, en Chile desde el principio de nuestro siglo, el Ejército tanto como el cuerpo de oficiales de la Marina se caracterizaban por sentimientos cada vez más fuertes contra los Estados Unidos. Cuando, por ejemplo a principios de 1905, los buques de la"US Navy" anclaron en Valparaíso, los mismos oficiales de la Marina norteamericana aseguraron de que en Chile miraban con preocupación y creciente antipatía la política panamericana del "Tío Sam". Los chilenos con indagación le contaron al Capitán Behncke, comandante del crucero alemán SMS "Falke", anclado también en Valparaíso, las declaraciones que hicieron los oficiales de la Marina norteamericana: "En el comedor de oficiales de la «Esmeralda», un oficial norteamericano dijo lo siguiente: dentro de unos años vuestra estrella chilena estará entre las estrellas de nuestra bandera. Esta misma idea, es decir, que tienen derecho a los estados sudamericanos, fue la base de la declaración que me hizo un comandante: pronto haré orden en Venezuela y en Colombia, y si no lo quieren, entonces ellos (los Estados Unidos-F.F.) simplemente meterán mano a ellos. Cuál es la significación general de estas declaraciones en la realidad, eso yo no lo puedo juzgar, pero el estado de espíritu de los oficiales norteamericanos con el que llegaron a Chile lo considero bastante característico para informar de eso."[50]

Ya en 1905 Perú se sentía totalmente rodeado por los países vecinos, y buscó posibilidades de cooperación con los Estados Unidos. Lima ya tenía una misión militar francesa, y una relación estrecha en la política externa con París. Había cada vez más señales de que en la discusión sobre Tacna-Arica entre Chile y Perú, los Estados Unidos intentaba aprovechar el antagonismo aplicando el principio de "el enemigo de mi enemigo es mi amigo", así que Perú se movió en dirección a los Estados Unidos; en él vio su protector de gran potencia contra Chile. Esa condición intensificó considerablemente los sentimientos chilenos contra los Estados Unidos,y al mismo tiempo Chile contaba con el apoyo de las grandes potencias europeas como Alemania y Gran Bretaña. Según el capitán Behncke,"como a lo mejor en todos los estados latinoamericanos con la quizás única excepción de Perú, que por su antagonismo con Chile lleva muchos sacrificios - se tiene hacia los Estados Unidos poca simpatía y confianza. Con acierto las intenciones (de los Estados Unidos) son caracterizados por las palabras «América para los norteamericanos». El rechazo directo de eso sin duda crea condiciones favorables para nuestra posición actual y futura en Chile."[51]

Con relación a la construcción del Canal de Panamá, se intensificó la actividad de los Estados Unidos en los países con costa en el Océano Pacífico. En Chile vieron un peligro especialmente grave en que desde 1903, durante casi una década, los Estados Unidos con diferentes métodos intentaban lograr que Ecuador les vendiera las Islas Galápagos, que según el modelo de la base de Guantánamo en Cuba, pudiera funcionar como vanguardia del Canal interoceánico.[52] Especialmente en los círculos de la Marina de Guerra chilena se preocupaban, porque habiendo obtenido las Islas Galápagos, las aguas costeras chilenas - los puertos de salitre en el Norte - habrían entrado en el radio de acción de los buques de guerra norteamericanos. Chile, que en sus guerras durante el siglo XIX triunfó siempre gracias al hecho de que logró la hegemonía marítima en las costas pacíficas de la América del Sur, hizo pasos preventivos contra las ambiciones de la "US Navy". Después de que el 6 de noviembre de 1903 los Estados Unidos fueran los primeros en reconocer la independencia de Panamá, en el número del 12 de noviembre, 1903, de El Mercurio chileno, por primera vez se planteó seriamente la cuestión de las Islas Galápagos pertenecientes a Ecuador. Las constataciones más importantes del artículo titulado "La defensa nacional del país. Bases de operaciones para la escuadra" fueron las siguientes: "La apertura del Canal de Panamá producirá una alteración completa en las condiciones estratéjicas de nuestro país, por la cual cree que deberíamos entrar en arreglar con alguna nación amiga para obtener un punto de apoyo en el Pacífico equinoccional... Un punto en las Galápagos serviría admirablemente este propósito y nos ayudaría a ser más efectiva nuestra defensa en el Pacífico, aumentando nuestro radio de acción. La importancia comercial de ese puesto sería grande cuando lo hubieramos convertido en el punto de recalada del tráfico que se hará a través del Istmo hacia la Oceania. Sería el San Vicente de Cabo de Verde del Pacífico, a poco más de 2000 millas de nuestras minas de carbón."[53]

Chile a toda costa quería impedir que Ecuador vendiera las Islas a los Estados Unidos, por eso Santiago mantenía en Ecuador no solamente a una misión militar, sino a una de la Marina también.[54] A base de las actas del "Admiralstab der Marine" se puede seguir muy bien la lucha - aunque formal - entre los Estados Unidos y Ecuador en la cuestión de las Islas. En realidad, detrás de la resistencia de Ecuador contra las aspiraciones de la Casa Blanca estaba La Moneda, y detrás de Chile estaban Alemania y Gran Bretaña.[55] A base de las "Actas Galápagos" alemanas se puede afirmar que las misiones militares y navales chilenas en Ecuador jugaban un papel clave en que la "US Navy" no pudiera apoderarse del archipiélago. La misma Alemania también mostraba gran interés por las islas, estratégicamente tan importantes, pero no podía pensar en obtenerlas. Por eso apoyaba la intención chilena de establecer una base naval de guerra en las islas y mantener las misiones militares chilenas en Quito. Por parte alemana las Islas Galápagos fueron consideradas como una vanguardia y "rompeolas" -"Wellenbecher"- contra la rápida crecida de la influencia norteamericana.[56]

Desde 1910 la diplomacia alemana cada vez más frecuentemente informaba sobre el "peligro del norte", el rival norteamericano. Por eso desde 1910 Berlín consideraba adecuado el momento para mandar misiones militares alemanas - todavía antes de la apertura del Canal de Panamá - a los países que se encontraban al norte del Cono Sur: a Ecuador, Colombia, Venezuela, Brasil, para frenar la expansión de los Estados Unidos hacia el Sur. Al final esos planes no fueron realizados, pero mediante las misiones militares chilenas y los ejércitos latinoamericanos que habían tomado el modelo chileno-alemán, se veía la posibilidad de formar un contrapeso eficaz contra los Estados Unidos en la parte norteña del subcontinente. Desde el punto de vista alemán, los países al norte de Perú formaban una "línea de defensa primaria" -"Wellenbecher"- la tarea de la cual fue la protección de los intereses comerciales de Alemania concentrados en los países del Cono Sur y en los países "ABC+D" (Argentina, Brasil, Chile, Uruguay). En este punto de nuevo citamos la carta del embajador alemán en Santiago, Erckert, escrita el 29 de diciembre de 1911, la cual después de enumerar aquellos países latinoamericanos que trabajaban con misiones militares chilenas y los países de donde Chile recibía a oficiales, termina con la idea de que "el arte militar alemán que se extiende indirectamente por la América del Sur, y el contrapeso que a través de eso se creó contra los Estados Unidos, las ventajas de eso para nuestra industria, concretamente para la industria de guerra, nuestros intereses políticos y económicos en esta parte del mundo, tienen una significación que no debe menospreciarse, y yo he insistido en eso ya varias veces. Los resultados de nuestra ágil y atenta política de casi 20 años relacionada con el Ejército chileno nos obliga a mantener y a estimular esa política en el futuro."[57]

Notas

[1] Politisches Archiv des Auswärtigen Amts (PAAA) R/16680. [2] Die Heeresverhältnisse Chiles. In: Jahrbücher für die deutsche Armee und Marine 1898, Bd.112/1. p. 77.

[3] PAAA R/16680, PAAA 16648, Informe del Ministro de Guerra y Marina al Congreso Nacional de 1900, Quito, Ecuador. Imprenta Nacional, 1900. p. 24. Bundesarchiv- Militararchiv Freiburg (BAMA) RM5/V5408.

[4] El Comercio, 17.4.1903. BAMA RM5/V5432. Oberkommando der Marine. Admiralstab der Marine. Akten betreffend San Salvador von Juni 1894 bis Juni 1915.

[5] BAMA RM5/V 5425.

[6] PAAA R/16648 (Gen.) Rafael Pizarro, 1907-1957. 50 años de la Escuela Militar, Bogota, 1957.

[7] El Mercurio, 30.12.1905. BAMA RM5/V5397 Kaiserliche Admiralitât, Admiralstab der Marine. Akten betreffend Nachrichten über Columbien vom Oktober 1880 bis Dezember 1907.

[8] La Prensa, 1907.1906. BAMA RM5/V5574 Oberkommando der Marine. Admiralstab der Marine. Akten betreffend Chile-Militärisches. Vom Januar 1895 bis Januar 1916 II. Chile 17. Archiv der Marine. Kriegsakten.

[9] La Prensa, 12.07.1906. BAMA RM5/V 5397.

[10] Historia del Ejército de Chile, T. VIII. 1914-1940 Estado Major General del Ejército, Santiago de Chile 1988, p. 150,152.

[11] Zentrales Staatsarchiv Potsdam (Z.S.P.) AA III.b. Nachrichten über Heer und Marine in Chile.

[12] Patricio Quiroga/Carlos Maldonado: El prusianismo en las Fuerzas Armadas chilenas. Un estudio histórico, 1885-1945, Santiago de Chile, 1988.

Jürgen Schaefer: Deutsche Militärhilfe an Südamerika. Militär- und Rüstungsinteressen in Argentinien, Bolivien und Chile vor 1914, Düsseldorf, 1974.

Frederick N.Nunn: “Emil Körner and the Prussianization of the Chilean Army: Origins,Prozes and Consecuences, 1885-1920”, Hispanic American Historical Rewiew (HAHR), 1970, Nr. 2.

[13] General A. Arent: Argentinien, ein Land der Zukunft, München, 1913. p.151- 175.

BA R 85/2845 Auswärtiges Amt Abt. III.b. Akten betreffend deutsche Militärinstrukteure in Argentinien, Band 4. vom Januar 1913 bis Juli 1915 p. 151-175; Bundesarchiv-Koblenz (BA) R85/2845 Auswärtiges Amt Abt. III.b. Akten betreff. deutsche Militärinstrukteure in Argentinien Bd.4. vom Januar 1913 bis Juli 1915.

[14] Die deutsche Militärmission in Bolivien, Hamburger Nachrichten , 04.04.1913, Nr. 155. BA R85/2847; Auswärtiges Amt Abt. III.b Akten betreffend deutsche Militärinstrukteure in Bolivien von Oktober 1912 bis Januar 1918.

[15] BA R85/2851 AA. A. III.b. Akten betr. deutsche Militärinstrukteure in Ecuador vom Oktober 1904 bis August 1917.

[16] BA R85/2848 AA. A. III.b Akten betr. deutsche Militärinstrukteure in Brasilien von Januar 1913 bis Juli 1914.

[17] BA R85/2850 Auswärtiges Amt Abt. III.b Akten betreffend deutsche Militärinstrukteure in Kolumbien von Januar 1897 bis Juli 1917.

[18] BA R85/2849; PAAA R16/16680.

[19] Véase Schaefer, op. cit., p. 270.; "Deutsches Militärwesen wird also auf dem Umwege über Chile erneut in Paraguay Verbreitung finden", PAAA R/16657.

[20] BAMA RM2/906, B.A. R85/2823 AA.A. III.b Akten betr. die Erlaubnis für Brasilien zum Eintritt in diesseitige Militär-Erziehungs- und Lehranstalten, sowie zur Diensleitung bzw. Information bei diesseitigen Truppenteilen und Kaiserlichen Marine. Band 5.vom Oktober 1913 bis Marz 1917.

[21] BA R85/2850.

[22] "Solange Chile bei uns kauft,wird voraussichtlich auch Ecuador unser Kunde bleiben”, BA R85/2851.

[23] "Die gegenwärtig wirkende chilenische Mission sei nicht schlecht,aber er sei doch besser,an der Quelle zu schöpfen." BA R85/2856.

[24] BA R85/2824 A.A Abt. III.b Akten betr. die Erlaubnis für Chilenen zum Eintritt in diesseitige Militär-Erziehungs- und Lehranstalten, sowie zur Diensleitung bzw.Information bei diesseitigen Truppenteilen und Kaiserlichen Marine. Band 4. vom Juni 1903 bis November 1914.

[25] Hans von Kiesling: Soldat in drei Weltteilen, Leipzig, 1935.

[26] "Die Columbische Regierung würde sich zu verpflichten haben ihre Offiziere nur nach Deutschland und Chile zu senden." BA R85/2850.

[27] Idem, op. cit.

[28] Ibíd.

[29] PAAA R/16680.

[30] Ferenc Fischer: “Estrategía y presencia militar de EE.UU. en el Caribe a principios del siglo XX”, Tanulmányok Kuba történetébõl, Szerk./Adam Anderle, Szeged, 1985. p. 17-35; Luis Álvarez Gutiérrez: “La diplomacia alemana ante el conflicto hispano- norteamericano de 1897-1898: primeras tomas de posición”, Hispana (Centro de Estudios Históricos. Revista española de Historia.), Vol. LIV. Enero-Abril 1994. Num. 186, p. 201-256. Raquhild Fiebig von Hase: Lateinamerika als Konfliktherd der deutsch- amerikanischen Beziehungen 1890-1903, Göttingen, 1986.

[31] Historia del Ejército de Chile, op. cit.

[32] "Immer mehr ein getreutes Miniatur-Abbild", ZSP.AA. Abt.III.b. Akten betr. deutsche Militärinstrukteure in Chile.

[33] BAMA RM2/1222.

[34] "Bei der grossen Aenlichkeit der Uniformen hätte man fast glauben können, Preussische Bataillone vorbeimarschieren zu sehen." BAMA RM5/V 5556.

[35] LOEBBEL s Jahresberichte über das Heer und Kriegswesen, XL Jg. 1913, p. 56.

[36] Idem, op.cit., 61. ("Nach deutschem Schnitt").

[37] Ferenc Fischer: “Un ejemplo de una modernización dependiente: las Fuerzas Armadas chilenas y la influencia militar prusiana desde el punto de vista de fuentes alemanas, según documentos de la Marina (1905-1914), IX Congreso Internacional de Historia de América. Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos (AHILA) , Sevilla, 1992. p. 721-737. Ferenc Fischer: “Chile und die deutsche Kriegsmarine vor dem Ersten Weltkrieg”, Amerika 1492-1992. Neue Welten - Neue Wirklichkeiten. Essays. Braunschweig, 1992. p. 239-247.

[38] BAMA RM1/V “1918 Die Flottenbauten und Flottenpläne der Südamerikanischen Staaten”, Hamburger Nachrichten, 24.02.1910. (BAMA) RM3/V5529.

[39] BAMA RM5/V5515.

[40] "Die jetzt bevorstehende Bestellung Chiles dürfte für Deutschland die letzte Gelegenheit sein, in Südamerika ein Absatzgebiet für seinen Kriegsschiffbau zu erlangen." BAMA RM5/5567.

[41] PAAA R16653.

[42] Fritz T. Epstein: European military influence in Latin America. Manuscript. Library of Congress, Washington , 1941. F.N. Nunn: “European Military Influence in South America: The Origine and Nature of Professional Militarism in Argentina, Brasil, Chile and Peru 1890-1940”, Jahrbuch für Geschichte von Staat, Wirtschaft und Gesellschaft Lateinamerikas, Köln, 1975. (Lastimosamente, este valioso artículo prácticamente no utilizó fuentes alemanes).

[43] Epstein, op.cit.

[44] BA R85/2848, BA R85/2853 Gerhard Brunn: “Deutschland und Brasilien, 1889-1914”, Lateinamerikanische Forschungen 4. Beihefte zum Jahrbuch Lateinamerikas, Köln- Wien, 1967.

[45] Alfredo Hartwig: “Die politische Stellungnahme der südamerikanischen Staaten “, Deutsche Rundschau, Juli-Dezember, 1917. No.173. p. 343-344.

[46] Idem. op. cit. p. 344.

[47] "Das Heer ist durch die deutschen Offiziere, an der Spitze General Koerner, ganz deutsch organisiert und hat in seinem Offizierskorps schon so viel deutschen Geist aufgenommen, dass hier von einer gewissen Einpflanzung gesprochen werden kann, die Ansätze zeigt, sich zu einer Tradition zu entwickeln." Hartwig : op.cit., p. 346.

[48] Enrique Pérez: “Chile y la cultura militar en la América Hispana.”, Hispania (London) 1 March 1912. p. 64-65.

[49] Robert N.Burr: By Reason or Force. Chile and the Balancing of Power in South America, 1830-1905, Berkely and Los Angeles, 1967.

[50] "In wenigen Jahren ist Eurer Stern in unseren Sternenbanner aufgenommen... nun würden sie bald Ordnung in Venezuela und Columbien schaffen, und wenn diese nicht wollten, so würden sie einfach Hand darauf legen." BAMA RM2/1222.

[51] Idem, op.cit.

[52] PAAA R/16756.

[53] El Mercurio, 12.11.1903. ( BAMA RM5/V5568).

[54] "La Misión Naval Chilena en el Ecuador", El Mercurio, 09.01.1906. (BAMA RM5/V5408). "Marineros chilenos en el Ecuador", ibíd, 14.11.1906. (BAMA RM5/V5559).

[55] Kaiserliche Admiralität. Admiralstab der Marine Akten betr. Personal der chilenischen Marine vom Januar 1881 bis April 1916. (BAMA RM5/V5559). Kaiserliche Admiralität. Admiralstab der Marine. Akten betr. Ecuador. Allgemeine Nachrichten von Oktober 1887 bis Dezember 1907. (BAMA RM5/V5408). Kaiserliche Admiralität. Admiralstab der Marine Akten betr. Nachrichten über Ecuador vom Januar 1908 bis August 1916. (BAMA RM5/V5409).

[56] BAMA RM5/V54085.

[57] "...dass dieses indirekte Umsichgreifen deutschen Militärwesen in Südamerika, die dadurch herbeigeführte Schaffung eines Gegengewichts gegen Nordamerika und die für unsere Industrie, nahmentlich unsere Waffenindustrie sich ergebender Vorteile für unsere politischen und wirtschaftlichen Interessen in diesem Erdteile von nicht zu unterschätzender Bedeutung sind, habe ich schon öfters hervorgeheben. Dies erfreuliche Ergebnis unserer seit nahezu 20 Jahren gegenüber dem chilenischen Heere befolgte geschickten und entgegenkommenden Politik ist dazu angetan, uns zu weiterem Festhalten an dieser Politik zu ermutigen." PAAA R/16680.

(*) Este ensayo se publicó por primera vez en: Bernd Schröter y Karin Schüller -eds: Tordesillas y sus consecuencias. La política de las grandes potencias europeas respecto America Latina - 1494-1898. Vervuert-Iberoamericana. Frankfurt am Main - Madrid. 1995, pp.243-260.
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