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 Tacticas aereas en la SGM.

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PillanFAH
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MensajeTema: Tacticas aereas en la SGM.   Dom 15 Ago 2010, 04:57

Alemania

La Luftwaffe inicia la Segunda Guerra Mundial (2GM) con una experiencia previa que le fue muy útil: la Guerra Civil Española. Este conflicto tuvo la particularidad de que en los primeros meses se luchó con excedentes de la 1GM y al final con prototipos de la 2GM. El elemento básico de la Luftwaffe era la Kette, formación de tres cazas; por otra parte formación muy común en todas las fuerzas aéreas en el periodo prebélico. En los dogfights que entablaron con los republicanos (fundamentalmente con cazas soviéticos), se dieron cuenta de lo pesado que es mover (dando continuos giros en el espacio) a tres cazas en formación. Así nació la Rotte formada por el líder y su punto, que rápidamente se oficializó como formación básica para los pilotos germanos. El concepto era sencillo y práctico. Ambos aviones volaban separados por unos 400 metros, el líder ligeramente adelantado. De esta forma se cubrían mutuamente sus seis. Dos Rotte (una Schwarm), volando a distintas alturas cubrían un mayor campo visual. La función del punto es cuidar a su líder y cumplir las órdenes impartidas por el mismo. Por otra parte, el líder tiene la responsabilidad de proteger a su punto. Al respecto, es interesante destacar que Saburo Sakai, el más famoso piloto del A6M2 Zero o Zeke, siempre manifestaba que se sentía más satisfecho de no haber perdido ninguno de sus puntos en más de 200 combates aéreos, que de los más de 60 derribos conseguidos.

Paulatinamente, la Rotte fue imitada por todos los países beligerantes, en algunos casos previo a un gran costo humano y material.

La organización de los distintos elementos de cazas fue la siguiente:

Una Rotte: 2 cazas.
Dos Rotte: Una Schwarm (patrulla) – 4 cazas.
Tres Schwarm: Un Staffel (escuadrilla) – 12 cazas.
Tres Staffel: Un Jagdgruppe (escuadrón de caza) – 36 cazas.
Tres Jagdgruppe: Un Jagdeschwader (ala de caza) – 108 cazas.

En los primeros años (1940/1941), los principales bombarderos de la RAF fueron el Bristol Blenheim y el Vickers Wellington. A dichos aparatos, los Messerschmitt Bf 109E no tuvieron grandes problemas en derribarlos. La falta de protección de los tanques de combustible, la ausencia de ametralladoras en la zona inferior del fuselaje, y la errónea doctrina de la RAF, la cual establecía que una formación cerrada de bombarderos se auto protegía (no necesitaba escoltas de cazas); los hicieron presas fáciles de los cazas germanos, los cuales generalmente efectuaban el clásico ataque desde la seis del enemigo o mejor aun, desde atrás y a menor altitud ametrallaban la zona inferior de fuselaje (el sector más desprotegido).

La situación cambia radicalmente cuando hacen su aparición en los cielos europeos los bombarderos americanos Boeing B-17 Flying Fortress, en 1.942. Estos bombarderos, potentemente artillados y protegidos por cazas, defensivamente aplicaban el sistema “Zona de fuego”, en donde los artilleros de las distintas naves dirigían el fuego al objetivo, saturando el sector de balas; si el caza enemigo pasa por la zona deberá cruzar varias ráfagas y es posible que resulte dañado.

Si el caza germano atacaba efectuando la clásica aproximación de atrás, estaba durante varios minutos sometido al intenso fuego de las Browning .50, calibre de potente efecto. Si le sumamos el enorme tamaño del B 17 (llenaba el parabrisas aun antes de estar a distancia de disparo), era muy común que los pilotos de la Luftwaffe abrieran fuego en forma prematura y efectuasen de inmediato una maniobra evasiva.

Después de analizar los resultados obtenidos, los jefes de cazas llegaron a la conclusión que un ataque frontal ofrecería mayores posibilidades de éxito, ya que era vulnerable la tripulación del bombardero, y además en ese sector el fuego defensivo era el más débil. Con esta técnica los resultados mejoraron, pero acercarse a un bombardero a una velocidad combinada de casi 900 km/h, dejaba a éste al alcance de las armas sólo una fracción de segundo, y el deseo de apartase antes el piloto de su dirección de vuelo (dirección de colisión), era casi irresistible. Estas experiencias llevaron a la que sería la técnica definitiva: atacar desde “un doce alto”, es decir frontalmente, 10º por encima de la dirección de vuelo del bombardero.

Con referencia al bombardero en picada Junkers Ju 87 Stuka, si bien con un pobre desempeño en la Batalla de Inglaterra, tuvo una excepcional actuación en las invasiones de Polonia, Europa occidental, Grecia y Yugoslavia, y en el Mediterráneo (en general con donde hubiera una escasa o nula presencia de cazas enemigos). Su forma de ataque consistía en volar formando un ala de combate de 30 aparatos, que caían sobre el objetivo, con distintas direcciones, en diez Kette de tres aviones. El piloto del Stuka comenzaba sus ataques con un picado a 4.500 metros de altura, con ángulo de 60 a 90 grados, cayendo a una velocidad de 740 km/h, para soltar sus bombas a 600 metros del suelo. Eran sumamente precisos en sus impactos.

Es interesante destacar otra técnica desarrollada por el Capitán Giuseppe Genni para los Picchiatelli (denominación que daban los italianos al Ju 87 al servicio de la Regia Aeronautica). Los italianos, escasos en Stukas, no podían utilizar la formación en ala descripta anteriormente, por lo cual el Capitán Genni optó, contra objetivos navales, picar y volar a muy baja altura y a gran velocidad, lanzar la bomba que “rebotaba” varias veces en la superficie del mar debido a su impulso antes del alcanzar el buque y explotar. Con esta técnica tuvieron algunos éxitos.

Demos un salto en el tiempo. 1.944-1.945. La situación ha cambiado drásticamente. Ahora la Luftwaffe lucha en los propios cielos de Alemania. Los continuos y masivos bombardeos diurnos de las 8ª y 15ª fuerzas aéreas de la USAAF (objetivos concretos), y nocturnos de la RAF (objetivos de zona); van minando en forma continua la capacidad de respuesta del III Reich.

En un principio se había organizado un eficaz sistema de respuesta a los bombardeos nocturnos. Este consistía en dividir en “cajas” el ingreso al territorio ocupado por los alemanes. Cada caja se denominaba Himmelbett (cama robusta de cuatro patas), por los cuatro componentes que tenían el control de cada caja: radar de tierra, artillería antiaérea, reflectores y cazas nocturnos. Pero a medida que transcurría la guerra, este sistema fue mermando su eficacia por irse perdiendo la necesaria coordinación entre los cuatro elementos.

Los cazas alemanes que se especializaron en la guerra nocturna fueron el Junkers Ju 88C y el Messerschmitt Bf 110, aunque también utilizaron en menor mediada otros modelos, entre los que es de destacar el He 219 Uhu, quizás el mejor caza nocturno utilizado por Alemania en la 2GM. Con esta aeronave, el Comandante Werner Streib derribó cinco Avro Lancaster en una sola salida, el 11/06/43.

Cuando estos cazas fueron provistos del radar FuG 212 Liechtenstein mejoraron sus performances. Este radar tenía un alcance mínimo de unos 300-400 m y máximo de algo más de 4.000 m, y su uso no era nada simple. El operador (generalmente el radioperador), debía prestar atención simultánea y calibrar constantemente tres monitores (uno indicaba la distancia, otro el rumbo y el tercero la altura). Además si el bombardero cambiaba su actitud de vuelo (velocidad, altura, etc.) la señal se perdía. Si a eso le sumamos que las antenas exteriores reducían la velocidad en unos 45 km/h, no es de extrañar que este dispositivo fuera rechazado por los pilotos, pero prontamente al ver sus innegables ventajas, fue totalmente aceptado.

Con la ayuda del radar, emplearon otra técnica que les brindaría muy buenos resultados hasta el final de la guerra, fue el Schräge Musik (música de jazz), que consistía en la utilización de cañones verticales (en realidad a 65º-80º) de 20 ó 30 mm, ubicados en la cabina del piloto o en el fuselaje. El caza, volando a unos 60-70 m debajo del nivel del bombardero, tomaba la misma velocidad que éste y disparaba sus cañones, apuntando a los tanques de combustible (no a la bodega de bombas, pues la explosión de la carga destruiría su propio avión). La RAF perdió muchos bombarderos sin conocer las causas, hasta que tuvo evidencias del uso por los cazas germanos de cañones verticales. Poco pudieron hacer la respecto, pues los Lancaster y Halifax carecían de torreta ventral de ametralladoras.

Otra técnica de caza nocturna fue el uso de bengalas, que se lanzaban sobre la zona de objetivos de los bombarderos; éstas permanecían encendidas unos cinco minutos e iluminaban a los bombarderos contra el fondo de nubes (la cobertura que ofrecían las mismas actuaban en este caso a favor y no en contra), y así quedaban a la vista de los cazas.

También el excelente caza Focke Wulf Fw 190, tuvo su oportunidad como caza nocturno, desarrollando la técnica denominada Wilde Sau (cerdo salvaje). Su concepto era el siguiente: los Fw 190 volaban libremente sobre la zona del objetivo, buscando visualmente los bombarderos enemigos cuya silueta se destacara por el resplandor de las explosiones e incendios en tierra. Una variante de esta técnica fue la Mattscheibe (pantalla opaca), que se utilizaba cuando las nubes cubrían la zona del objetivo. En este caso, los reflectores de tierra dirigían su haz luminosos a la parte inferior de las nubes, logrando así reflejar el contorno del bombardero en las nubes, y quedar a la vista de los Fw 190 que volaban a mayor altura. El Wilde Sau proporcionó numerosos derribos a los cazas germanos.

Gran Bretaña

Gran Bretaña ingresa a la 2GM con una gran ventaja: Es la primera potencia en tener una Fuerza Aérea como arma independiente, es decir que no integra el Ejército. La creación de la RAF el 1º de abril de 1918, le permite madurar una concepción estratégica del poder aéreo, como arma independiente que conjuntamente con el Ejército y la Marina, conforma el trípode desde el cual el poder político del Imperio responde a la agresión germana. Y ahí surge una gran diferencia con Alemania, pues la Luftwaffe, a pesar de su magnitud, diseños revolucionarios y tácticas innovadoras, fue en la mayoría de los casos una fuerza de apoyo a nivel táctico, sin llegar a concretar ideas en el marco estratégico.

Pero, por esos claros oscuros que tiñen cualquier etapa histórica, también parten con un gran contrapeso, que les costará muchas vidas: una doctrina errónea. Por ejemplo, el Manual de Táctica Aéreas de la RAF de 1938 señalaba que no debían esperarse combates cazas contra cazas (como en la Primera Guerra Mundial), pues dadas las altas velocidades que se alcanzaban, no se podían ejecutar giros bruscos sin que los pilotos perdieran el momentáneamente el conocimiento, dificultando así la puntería.
Formación de Hurricane compuesta por cuatro Vic, en 1940. Obsérvese la escasa separación entre aparatos.
El objetivo fundamental de la aviación de caza era la formación de bombarderos, que se desplazaban en formaciones cerradas. En virtud de esta doctrina, los especialistas de la RAF reglamentaron que la formación básica sería la Vic, (Sección), compuesta por 3 aviones. Era una formación muy cerrada (la distancia entre aviones era de 10 m). Dos Vic formaban un Fligth (Escuadrilla), y dos Fligth un Squadron (Escuadrón). En la Sección delantera iba siempre el oficial al mando. Habitualmente las Vic’s se identificaban por un código de colores: La del Líder rojo, la segunda Vic amarilla (ambas formaban el Fligth “A”), la tercera era azul y la última verde (Fligth “B”).


Esta rígida formación estaba en absoluta desventaja con respeto a la Rotte germana. Es muy ilustrativa la anécdota que recuerda al respecto el as inglés Roland Beamont.

“Estábamos operando desde un campo de hierba en Lille/Marque y formábamos parte de la fuerza de tres escuadrones encargados de patrullar a 10.000 pies sobre el campo de batalla en Valencienne. Era un espectáculo digno de verse, 36 Hurricane al sol del atardecer, agrupados en tres escuadrones en formación de ala, con cuatro secciones en Vic de tres aviones por escuadrón.Yo volaba como punto 2 a la derecha del Jefe del Squadron Nº 37, que estaba al mando de la formación, y le hacía a uno muy valiente el ver por detrás a tantos cazas amigos. Entonces, sin alboroto ni dramatismo, aparecieron unos diez Messerschmitt 109 por encima del flanco trasero izquierdo de nuestra formación, de entre las nubes altas. El jefe de la formación viró hacia ellos tan rápido como puede dar vuelta una formación tan grande, pero los 109 abandonaron su formación cerrada y realizaron un viraje muy ceñido a derecha para lanzarse, uno tras otro, sobre la sección de cola de nuestra formación. Sus cañones empezaron a lanzar humo y, uno por uno, cuatro Hurricane cayeron derribados. Ninguno de nosotros disparó un sólo tiro, algunos no vieron lo que pasó, y el enemigo se alejó mientras nosotros continuamos dando una gran impresión de potencia de combate sobre el área de batalla… con cuatro Hurricane menos de los que empezamos. En aquella ocasión, teníamos tres veces más poder que el enemigo, y nos había derrotado tácticamente con claridad una unidad mucho más pequeña dirigida con resolución y flexibilidad.”

Otro inconveniente que tuvieron los pilotos británicos fue el tema de los suboficiales. Al comenzar el conflicto, y fundamentalmente en la que se denominó “La Batalla de Francia”, al menos una tercera parte de los pilotos eran suboficiales, y aunque parezca increíble, estos no participaban en los briefings previos a cada misión y ni siquiera portaban cartas de vuelo. Su única misión era acompañar y proteger al oficial (líder) al cual estaban asignados. Con esto, se inhibía todo tipo de iniciativa, agresividad y aprovechamiento de oportunidades, cualidades fundamentales de un piloto de caza.


Antes de julio de 1940, es decir previo a la “Batalla de Inglaterra”, los británicos daban por descontado que los bombarderos alemanes siempre operarían solos, es decir sin escoltas de cazas, circunstancia que analizaban a partir de su propia doctrina y además, no consideraban la posibilidad de que Francia fuera vencida y conquistada. Para derrotar a una formación de bombarderos, se consideraba necesario concentrar la mayor potencia de fuego posible, lo que implicaba la aproximación de la formación de cazas por la retaguardia de los bombarderos, desde donde cada Vic atacaría en forma consecutiva, una detrás de otra, y como establecía el ya mencionado Manual de Táctica Aéreas, “…continuando el ataque hasta haber agotado la munición, derribado al avión enemigo, o ser derribado o inutilizado su propio avión”.

Pero ocupado el norte de Francia en el verano de 1940, la Luftwaffe traslada aeródromos y permite así que el sureste de Inglaterra sea atacado con bombarderos con escolta de cazas. Los británicos se ven así enfrentados a una situación que como ya se hizo referencia, no estaba contemplada en su doctrina ni la creían probable.

La eficacia de una formación de cazas contra cazas depende de los siguientes factores:

1) La habilidad de los pilotos de la formación para no perder la cohesión.

2) La destreza de cada piloto para cubrir los ángulos muertos de los restantes pilotos.

3) La posibilidad de que cada avión reciba apoyo de los demás si es atacado.

La Schwarm alemana era claramente superior en estos tres aspectos a la Vic británica:

- La Schwarm podía girar con el mismo radio que un sólo avión, pero la Vic en su rígida formación se apoyaba en el aparato interior del radio de giro, con lo cual necesariamente este radio era mayor.

- En la Schwarm todos los pilotos se dedicaban a la búsqueda de enemigos, y cada piloto podía observar los ángulos muertos de los restantes. En la VIc, en cambio, sólo el Jefe tenía como misión la búsqueda de enemigos; los dos escoltas se concentraban fundamentalmente en mantener su puesto en la cerrada formación, descuidando la zona inferior de su retaguardia, lo que era aprovechado por pilotos alemanes.

- Al ser atacada una Schwarm ésta podía girar rápidamente y enfrentar a su agresor, pero si un elemento de la retaguardia de una Vic era atacado, cuando el resto de la formación giraba, el atacante ya había huido o derribado otro avión.

Los británicos eran conscientes de esta debilidad, pero poco podían hacer para remediarla, tal como posteriormente lo reconoce el piloto británico Bob Oxspring a Alfred Price, autor de El Legendario Spitfire Mk I/II: “Sabíamos que nuestras tácticas tenían muchos errores, pero no había tiempo de modificar todo lo que habíamos practicado. No teníamos tiempo para hacer experimentos cuando entrábamos en combate tres o cuatro veces al día. Aun más, nos llegaban pilotos de refresco directamente de las escuelas de vuelo, entrenados apenas en el manejo del antiguo modelo de formación. Sencillamente, no hubieran podido adaptarse a algo tan radicalmente distinto”.

Como solución transitoria, la formación se hizo más abierta, permitiendo así que los escoltas no se concentraran en mantener la formación sino en la búsqueda del enemigo. Asimismo se adoptó una formación tal que una Vic volara a unos 1.000 pies encima del resto del escuadrón y a retaguardia, con un rumbo zigzagueante, con la finalidad de evitar ataques por sorpresa. Con esto se mejoró notablemente las posibilidades de búsqueda y apoyo mutuo de la formación, pero no tuvo aportes en la que respecta a la capacidad de maniobra.

Ahora bien, con esta clara deficiencia táctica, ¿cómo fue posible que los británicos triunfaran en la Batalla de Inglaterra? Aquí es importante hacer ciertas aclaraciones. Por un lado los británicos sí se destacaron en un concepto estratégico muy importante, la denominada “Gestión de Batalla” establecida por el Mariscal Hugh Dowding, Jefe del Fighter Command que fuera creado en 1936. Por este sistema, el mando de cazas en tierra podía graduar la respuesta a la amenaza enemiga conforme su desarrollo, concentrar y empeñar sus fuerzas en el momento y lugar que se considerare oportuno. En este sistema tuvo rol destacado la red de radares costeros, integrando de los que posteriormente se denominaría “Sistema de Alerta Temprana”.

Por otra parte las características de la batalla en sí estaban a favor de los británicos. Si bien los Bf 109E eran superiores a los Spitfire Mk I/II y Hurricane, éstos tenían escasa autonomía sobre territorio inglés, circunstancia que fue hábilmente explotada por los pilotos británicos al obligar a los Messerschmitt a el mayor consumo de combustible posible por medio de diversas maniobras y falsos ataques. Además todo piloto ingles derribado y que sobreviviera, al día siguiente estaría nuevamente en el aire, pero el piloto germano derribado era muerto o con suerte, prisionero de guerra.

Los números son muy elocuentes sobre la magnitud y el resultado de esta batalla: entre el 10 de julio y el 31 de octubre de 1940 calleron 1.733 aviones de la Luftwaffe (Entre derribos y accidentes, estos últimos principalmente por falta de combustible), y en dicho periodo las pérdidas británicas se contabilizaron en 915 aparatos.

Posteriormente a la Batalla de Inglaterra sí se modifica la táctica de los cazas, por obra de un piloto sudafricano, Adolf Sailor Malan. Este propuso dividir el Escuadrón en tres elementos de cuatro aviones cada uno, en reemplazo de la formación de cuatro elementos de tres aviones cada uno. Se lograba así una importante ventaja, pues si la formación se dispersaba, cada una sus tres secciones fácilmente se dividían en dos elementos de dos aviones cada uno, a semejanza de la Schwarm y Rotte germanas. En esta nueva formación las tres escuadrillas volaban formando una “V” muy abierta.

La formación de Malan era muy superior a la tradicional en lo que se refiere a los tres factores de eficacia ya mencionados. La formación abierta con alineación a cola permitía, además de un vuelo más fácil, que los pilotos se concentraran más en localizar enemigos y cubrirse mutuamente sus respectivos ángulos muertos. Cuando en 1941 ya la RAF pasa a una actitud ofensiva, esta formación se convierte en la normal de combate.

También se le debe a Malan los famosos Diez Mandamientos de la Lucha Aérea, con indudables influencias de Boelcke, que sintetizan la esencia del combate aéreo, los cuales se trascriben a continuación:

1. Espera a que veas el blanco de los ojos de tus enemigos. Dispara ráfagas cortas de uno o dos segundos, y solamente cuando los tengas a tiro.

2. Mientras disparas no pienses en otra cosa, tensa todo tu cuerpo, mantén las dos manos en el pulsador, concéntrate en el anillo de la mira.

3. Vigila constantemente. ¡Espabílate!

4. La altura te da la iniciativa.

5. Haz frente al ataque siempre.

6. Toma las decisiones con rapidez. Es mejor que actúes rápidamente aunque tu táctica no sea la mejor.

7. En la zona de combate no vueles nunca en la misma dirección y a la misma altura más de 30 segundos.

8. Cuando desciendas en picado para atacar al enemigo, deja siempre una parte de tu formación por encima de ti, para que te proteja por arriba.

9. “Iniciativa”, “Agresividad”, “Disciplina aérea” y “Trabajo en equipo” son palabras que “Significan” algo en combate.

10. ¡Acércate rápidamente! ¡Golpea con fuerza! ¡Aléjate!.

Una rara táctica fue la desarrollada por Peter Brothers y consistía en lo siguiente: en las formaciones los cazas volaban con el timón de dirección un poco descompensado de modo que el avión fuera ligeramente de lado. En el supuesto ataque desde arriba, el piloto enemigo estimaba la ubicación del blanco siguiendo la dirección del eje longitudinal del avión, y cuando hacía puntería y disparaba en la supuesta dirección en que se encontraba el avión, éste no se encontraba justamente en ese lugar.

Asimismo este piloto aconsejaba a sus camaradas que en el caso de ser atacado desde atrás y vieran las trazadoras a un costado de la cabina, hicieran la maniobra evasiva a ese mismo lado y no al opuesto, ya que enemigo también habría visto las trazadoras e intentaría corregir su siguiente ráfaga apuntando ligeramente al lado opuesto. Si se intenta salir de la línea de fuego por el lado opuesto, se encontrará con la nueva ráfaga en pleno; en cambio saliendo por el mismo lado las posibilidades de impacto son mucho menores.

V1 que acaba de abandonar la rampa de lanzamiento
El 13 de junio de 1944 comienza una nueva etapa en la guerra aérea: cae sobre Inglaterra la primera Vergeltungswaffe Eins ("Arma de Represalia 1") o V-1 de las 8.617 lanzadas por los alemanes desde la costa francesa, el primer misil tierra – tierra usado en una confrontación bélica. Estas bombas fueron fabricadas con un amplio grado de tolerancia, que se manifestaba en un dispar rendimiento. Sus velocidades variaban entre los 368 y 672 km/h, siendo el promedio más común alrededor de 580 km/h. Respecto a las alturas ocurría algo parecido: las más altas volaban a unos 8.000 pies, la mayoría cruzaban el canal a 3.000 – 4.000 pies, y las más bajas a la altura de los árboles, las que caían prematuramente. Su tiempo de vuelo desde los lugares de lanzamiento hasta Londres era de 20 – 25 minutos, por lo cual la reacción debía ser muy rápida.

Los británicos, ante esta arma de desempeño tan irregular montaron un sistema de alerta y protección, compuesto de cuatro cinturones que en forma progresiva implementaban distintas medidas de defensa:

El primer cinturón abarcaba desde la mitad del canal hasta unos 16 km de la costa, y estaba conformado por formaciones de cazas (Spitfire, Mustang y Tempest durante el día, y Mosquitos en la noche) que patrullaban en forma continua.

El segundo cinturón estaba conformado por artillería antiaérea (unas 800 piezas pesadas y 1.800 piezas livianas) que cubrían la zona donde los cazas tenían prohibido ingresar, por lo cual disparaban a todo objeto que volara.

El tercer cinturón cubría desde 16 km tierra adentro hasta 16 km de Londres, y era cubierto también por aviación de caza.

El cuarto y último cinturón se extendía desde 16 km de los núcleos urbanos del Gran Londres hasta las afueras, donde unos 1.000 globos con cables de arrastre ofrecían la última protección.

Los pilotos de caza que actuaban en el primer y tercer cinturón, desarrollaron distintos tipos de técnicas para derribar a las V-1, que podríamos clasificar en directa, peligrosa y delicada:

1. Directa: Consistía perseguir y disparar ametralladoras y cañones a las bombas volantes, tarea relativamente fácil dada la trayectoria estable de las mismas. Un 90% de las derribadas por esta técnica estallaron al impactar en la tierra, pero el 10% restante lo hizo en el aire, con serios riesgos para el avión atacante que debía encontrarse no a menos de 140 m de la V-1.

2. Peligrosa: El vuelo de la V-1 era controlado por elevadores y timón, y al carecer de alerones era muy inestable en el plano de alabeo. En esta técnica, el piloto volaba junto a la bomba, colocaba el extremo de un ala debajo de la corta ala de la bomba y con un brusco movimiento lograba ponerla fuera de control. El inconveniente era que siempre el ala del avión sufría algún tipo de deterioro, de mayor o menor gravedad según la violencia del contacto.

3. Delicada: Técnica típica para expertos. El piloto se posicionaba al lado de la V-1, en forma muy suave acercaba el ala a la parte superior de la bomba, continuando esta aproximación hasta que la misma perdiera sustentación. Así la V-1 entraba en una aguda picada sin ningún tipo de contacto físico entre los dos aparatos.

Las V-1 causaron unas 46 mil bajas, con más de 5 mil personas muertas, 130 mil casas destruidas y 750 mil casas y edificios de diferentes tipos seriamente dañados. Sin embargo los efectos estratégicos no tuvieron ningún efecto en la guerra, en especial por la escasa precisión ya mencionada, que la hacía un arma militarmente ineficaz. El 1º de setiembre de 1944 cruza el canal la última V-1 de la 2GM.

Como comentario final sobre las V-1 cabe agregar que se diseñaron y construyeron alrededor de 50 V-1 tripuladas, el piloto debía conducirlas hasta escasos kilómetros de Londres u otro blanco en donde, antes de impactar, saltaba en paracaídas. Ninguna fue utilizada, lo que nos habla de que los pilotos germanos no compartían la mística de sus aliados, los kamikazes japoneses.

En síntesis, los pilotos británicos, a costa de su cuota de sangre aprendieron las tácticas correctas, que les permitieron enfrentar con solvencia a los aviadores alemanes.

Cabe agregar finalmente el reconocimiento, independientemente de toda idea política, a los pilotos de caza británicos y alemanes que con inconmensurable valor cumplieron acabadamente su misión.
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